La historia del disco sencillo

El disco de 45 RPM, 'single' o 'disco sencillo': Usado por la radio. Preferido por los jóvenes. Protagonista de la industria musical.

2
Al disco de 7 pulgadas que gira a 45 RPM se le llama 'single' o 'disco sencillo'

A los 7 años de edad tuve mi primer disco. Había pertenecido a mi hermano mayor, quien consideró que era un buen regalo porque yo gozaba mucho oyéndolo. Se trataba de una ronda infantil que decía:

“Juguemos en el bosque mientras el lobo no está.

Si el lobo aparece, muy pronto nos comerá.

¿Lobo, está?”

El disco de vinilo, de color rojo, era pequeño, mucho más pequeño que los discos de larga duración y de los de 78 revoluciones por minuto que mantenía mi papá en su discoteca. Realmente, era un disco que solo medía 18 centímetros de diámetro y giraba a 33 ⅓ revoluciones por minuto.

Ahora, lo que me gustaba era que se parecía a los discos de rocanrol que tenía mi hermano. Él era fanático de Elvis Presley y de los artistas de esa época -finales de los años 50 e inicios de los 60- y había acumulado una buena colección de “discos de 45”.

El apellido de mi mamá era Musikka. Ella nació en Noruega, y el apellido viene de su padre que era finlandés. No sé si eso influyó en nuestro gusto por la música hasta el punto de que 2 de mis hermanos conformaron uno de los grupos pioneros del Rock en Colombia, Los Yetis, y yo me dediqué más de 40 años a hacer radio musical.

Como sea, mi papá también disfrutaba de la música. En la casa había una ostentosa radiola alemana marca Kuba, empotrada en un pesado mueble de madera que tenía unos compartimientos a sus costados para guardar los discos y otros elementos.

Radiola alemana Kuba
(Foto: proxibid.com)

La radiola, como se llamaba en esa época a los equipos de sonido que tenían un radio y una tornamesa, no solo podía sintonizar emisoras de onda corta de todo el mundo, sino que contaba con un tocadiscos en el que se podían poner varios discos, uno encima del otro, para irlos escuchando uno a uno.

El equipo tenía un cambiador de discos, un sistema que hacía que, al terminar de sonar un disco completo, el brazo se levantaba, se devolvía y hacía una pausa para dejar caer el siguiente disco. Tan pronto caía y empezaba a girar, el brazo se colocaba de manera automática encima del inicio y bajaba para poner a sonar el disco que acababa de caer.

Aunque ese era un modelo moderno para la época, lo cierto es que le tecnología venía avanzando a pasos agigantados gracias a la competencia entre las grandes disqueras, que eran a su vez fabricantes de equipos de sonido.

Un poco de historia

En 1857, Léon Scott patentó un aparato llamado el fonoautógrafo, que utilizaba un diafragma vibratorio y un lápiz óptico para registrar gráficamente las ondas de sonido como trazos en hojas de papel, únicamente para el análisis visual y sin ninguna intención de reproducirlas.

20 años más tarde, en 1877, Thomas Edison inventó el fonógrafo. A diferencia del fonoautógrafo, podía grabar y reproducir sonido. Edison primero intentó grabar sonido en una cinta de papel impregnada de cera, con la idea de crear un «repetidor de teléfono» semejante al repetidor de telégrafo en el que había estado trabajando.

Edison estaba convencido de que era posible grabar y reproducir el sonido de manera física. Siguiendo con sus experimentos, utilizó papel de aluminio como medio de grabación varios meses después.

El papel de aluminio se envolvía alrededor de un cilindro de metal ranurado y un lápiz óptico vibraba movido por el sonido e iba dejando una huella en el papel de aluminio mientras giraba el cilindro. La grabación podría reproducirse inmediatamente.

Al final, y aunque se ventilaron varias ideas posibles para su uso, el fonógrafo de papel de aluminio resultó ser demasiado tosco para darle un uso práctico.

Una década más tarde, Edison desarrolló un fonógrafo muy mejorado que utilizaba un cilindro de cera en lugar de una lámina de aluminio. Este resultó ser un dispositivo con mejor sonido y mucho más útil y duradero, con el cual se creó el mercado del sonido grabado a fines de la década de 1880 que dominó durante los primeros años del siglo XX.

Fonógrafo con cilindro de cera de Edison
(Foto: Wikipedia)

En un cilindro de cera solo cabía una canción con una duración máxima de 2 minutos. Esas grabaciones se usaban básicamente en bares y cafeterías, pero tenían un grave problema: se iban gastando al ser tocados. Solo aguantaban unas 20 tocadas o menos.

Poco a poco se fueron popularizando y la gente comenzó a comprarlos para escucharlos en casa, aunque los cilindros y los aparatos que los tocaban eran muy costosos. La ventaja es que eran regrabables. Con una cuchilla especial, se ‘afeitaba’ la superficie para dejarla lisa y poder grabar encima.

Cilindros de cera
(Foto: audioaffair.co.uk)

En 1889, otro inventor llamado Emile Berliner creó unos discos de 12 centímetros de diámetro, los cuales podían escucharse en los aparatos que inventó, llamados gramófonos, que se impulsaban con el uso de una manivela.

Los discos y la máquina se vendían más como una curiosidad técnica o como un juguete que como un equipo de sonido, debido a la limitada calidad del sonido.

Luego, en 1894, Berliner comenzó a comercializar discos de 7 pulgadas de diámetro (18 centímetros) con un valor de entretenimiento algo más sustancial, junto con gramófonos mejorados. Sin embargo, de todos modos, su calidad de sonido seguía siendo muy deficiente en comparación con los cilindros de cera, pero su socio de fabricación, Eldridge R. Johnson, finalmente los mejoró.

En 1901 se introdujeron los discos de 10 pulgadas (25 centímetros), seguidos en 1903 por los de 12 pulgadas (30 centímetros). Este fue un gran adelanto porque, a diferencia de los cilindros de cera que solo tenían una duración de 2 minutos, ahora se podían escuchar grabaciones de hasta 4 minutos.

Edison, que seguía insistiendo en el uso de cilindros de cera, lanzó su línea Amberol en 1909, con un tiempo máximo de reproducción de 4 minutos y medio, que a su vez fue reemplazado por la línea Blue Amberol, que tenía una superficie recubierta de celuloide, un plástico mucho menos frágil.

Lijado de un disco de cera regrabable
(Foto: https://www.nfsa.gov.au/)

A pesar de estas mejoras, los discos ganaron decisivamente esta guerra inicial de formato, aunque Edison continuó produciendo sus cilindros Blue Amberol hasta finales de 1929.

El manejo de las velocidades de rotación

Al principio, los surcos de los discos eran muy anchos porque no se había perfeccionado la técnica de afilamiento de las agujas, que en esa época eran una especie de clavos de acero. Los discos se producían en una gran variedad de velocidades de rotación, que iban desde los 60 giros por minuto hasta las 130 revoluciones por minuto.

Ya en 1894, la United States Gramophone Company de Emile Berliner vendía discos de 7 pulgadas de una sola cara con una velocidad estándar de 70 RPM.

En 1912, Grammophone Company estableció 78 RPM como su estándar de grabación y comenzó a vender reproductores cuyos reguladores tenían esa velocidad nominal. Para 1925, esa velocidad de rotación de los discos se había estandarizado en toda la industria.

Técnicas de grabación

Las primeras grabaciones se hicieron de forma acústica. Como aún no se había inventado el micrófono, el cantante tenía que pararse frente a una bocina que canalizaba el sonido hasta un diafragma que hacía vibrar la aguja que iba cortando el disco.

La sensibilidad y el rango de frecuencia eran deficientes, y la respuesta de frecuencia era muy irregular, dando a las grabaciones acústicas una calidad reconocible al instante. Una forma de reducir la resonancia era envolver la bocina de grabación con cinta adhesiva.

Cuando se quería grabar una orquesta, era necesario acomodar a los músicos a distancias diferentes de la bocina grabadora. Los instrumentos más sonoros estaban alejados, y el cantante siempre era el más cercano al equipo.

Grabación acústica
(Foto: https://www.loc.gov/)

Sin embargo, durante la primera mitad de la década de 1920, los ingenieros de Western Electric desarrollaron una tecnología que capturaba el sonido con un micrófono, lo amplificaba con tubos de vacío y luego usaba la señal amplificada para impulsar un cabezal de grabación electromecánico.

Las innovaciones de Western Electric dieron como resultado una respuesta de frecuencia más amplia y suave, lo que produjo una grabación con un sonido mucho más completo, claro y natural.

Ahora se podían capturar sonidos suaves o distantes que antes eran imposibles de grabar. El volumen ahora solo quedaba limitado por el espacio entre surcos en el disco y la amplificación del dispositivo de reproducción.

RCA Victor y Columbia le compraron la licencia del nuevo sistema eléctrico a Western Electric y grabaron los primeros discos eléctricos durante la primavera de 1925.

Poco a poco, esta tecnología entró al hogar. El motor de resorte que usaban las victrolas de la época fue reemplazado por un motor eléctrico. La vieja caja de resonancia con el diafragma de agujas fue reemplazada por una pastilla electromagnética que convertía las vibraciones de las agujas en una señal eléctrica.

Pastilla electromagnética
(Foto: https://picclick.com/)

El brazo de lectura ahora servía para conducir un par de cables, no ondas de sonido, al equipo. Y las grandes cornetas de las victrolas fueron reemplazada por un amplificador y un altavoz.

Música en casa

Por el costo de los equipos, al principio la gente no podía escuchar música grabada en casa. Solo podía escucharla si alguien la tocaba en vivo. La gente aprendía a tocar diferentes instrumentos y recibía clases de solfeo para poder leer las notas.

La industria de la música, antes de la llegada de los discos, se basaba en las ventas de partituras de obras musicales. De esta forma, la gente iba a una tienda de música, miraba cuáles eran las partituras existentes de las canciones de moda y se las llevaba a casa para poderlas interpretar junto a su familia.

Con la llegada de los cilindros de cera, primero, y de los discos de shellak y de baquelita después, el público ya podía escuchar a sus intérpretes favoritos en casa.

Aunque había diferentes tipos de música, lo que más llamaba la atención en un principio eran las grandes obras de la Música Clásica. Si bien al principio solo se podían grabar 4 minutos, poco a poco se fue aumentando la capacidad de los discos.

Cada cara de un disco contenía un movimiento o un fragmento de la obra, así que cada sinfonía venía grabada en varios discos. Si alguien quería escuchar una obra completa tenía que ir poniendo, uno a uno, los diferentes discos que la componían.

Y para guardarlos se usaban una especie de cuadernillos empastados, semejantes a los álbumes de fotografías del pasado. Por esta razón es que, hoy en día, a un disco de larga duración se le llama ‘álbum’.

Álbum de discos de 78 RPM
(Foto: https://ebornbooks.com/)

Y llega el disco de larga duración

En 1938, RCA Victor introdujo una primera versión de un disco de larga duración (long play) para uso doméstico. Los discos, denominados por RCA Victor “Transcription Programs” tenían 30 centímetros de diámetro y giraban a 33⅓ RPM.

Debían ser reproducidos con una aguja de acero cromado especial, su tiempo de reproducción era de hasta 15 minutos por cada lado y eran utilizados principalmente para la música clásica.

10 años después, en 1948, Columbia Records dio a conocer su disco de larga duración en dos formatos: 10 pulgadas (25,4 cm) de diámetro, similar a los de 78 RPM, y 12 pulgadas, similares a los de la RCA Victor.

El disco de 45

Regresando en el tiempo, en 1939, cuando ya la industria de la música había avanzado mucho y se vendían millones de discos, a RCA se le ocurrió la idea de crear un nuevo formato, más pequeño, menos pesado y más fácil de almacenar.

Todavía no se habían inventado los discos de larga duración, así que si uno quería escuchar varias canciones o los movimientos de una obra de Música Clásica tenía que poner varios discos, uno después del otro.

Esto era muy dispendioso, puesto que cada 3 o 4 minutos había que levantar el brazo, sacar el disco y poner el siguiente de manera manual.

Entonces la RCA incluyó de una vez, además de unos discos más pequeños y a una velocidad diferente, el diseño de un tocadiscos o ‘Changer’ que acompañara ese nuevo formato. La idea partía de dos premisas principales:

1. Changer o ‘cambiador’: que fuera eficiente y que funcionara fácilmente y sin problemas.

2. Disco: sin distorsión y más pequeño.

El ‘changer’ o cambiador de discos de RCA
(Foto: https://www.beachamjournal.com/)

En el caso del changer o cambiador de discos, se buscó la forma de que uno pudiese colocar varios discos, uno encima del otro, y que fueran siendo reproducidos de manera automática tan pronto fuera terminando el disco anterior.

Como lo mencioné, en la vieja radiola de mi casa, cuando el brazo llegaba al final de la canción, se levantaba de manera automática, se retraía y daba espacio para que cayera el disco siguiente. Inmediatamente el brazo volvía a levantarse y caía justo al inicio del disco que acababa de caer.

El afán de la RCA era que este cambio se diera en el menor tiempo posible, de forma que se pudieran escuchar las canciones casi que de manera continua.

En cuanto a la distorsión, era importante tener en cuenta que los discos de 78 RPM con su diámetro de 10 pulgadas (25 centímetros) tenían una zona de calidad que es la que estaba en el borde exterior. Por el contrario, la parte más cercana al sello sufría de distorsión causada por el ángulo de la aguja frente a los surcos y la velocidad en la que giraba el disco.

Al bajar la velocidad de 78 a 45 RPM y reducir el diámetro del disco, toda el área con la grabación era muy consistente, por lo que no se producía distorsión.

Otro factor importante para reducir el tamaño fue que la gente, que antes de la II Guerra Mundial vivía en su mayoría en el campo, ahora estaba mudándose a las ciudades y comenzaba a vivir en apartamentos, donde había menos espacio.

Un disco con un diámetro de solo 7 pulgadas (18 centímetros) era mucho más fácil de almacenar. Además, eran irrompibles, comparados con los discos de baquelita de 78 RPM.

EL SENCILLO

La idea original de los discos de 7 pulgadas a 45 RPM era que la gente pudiera tener varias canciones en una caja o ‘álbum’, igual a como se coleccionaban los discos de 78.

El disco RCA de 7 pulgadas y 45 RPM era lindo, pequeño y se vendía en diferentes colores, dependiendo del género musical, lo que lo convirtió en un éxito instantáneo entre los jóvenes.

Los lanzamientos de música popular se ofrecían en vinilo negro estándar; los de música Country en vinilo verde; los discos para niños venían en vinilo amarillo; los de Música Clásica en vinilo rojo; los de música “racial” (R&B y Gospel) estaban en vinilo naranja y la música orquestada venía en vinilo de color azul.

Sin embargo, y debido a los altos costos que esto implicaba, RCA pronto terminó con sus líneas de vinilo de color y prefirió dejarlos en color negro como estándar.

El disco de 78 RPM comenzó a desaparecer a principios de los años 50 y la velocidad se limitó a los discos para niños, que heredaban los fonógrafos de sus padres. Los últimos sencillos de 78 RPM lanzados comercialmente en Estados Unidos aparecieron en 1959, aunque algunos se siguieron fabricando hasta 1964. Lo mismo sucedió en Latinoamérica.

Pero quienes más ayudaron a impulsar el formato fueron los fabricantes de las rocolas o máquinas tragamonedas.

Los discos de 78 RPM eran grandes y pesados, así que solo cabía una cantidad muy pequeña en esos equipos de sonido presentes en bares, restaurantes, cantinas y cafeterías. Pero con la llegada de los pequeños discos de 45, era posible tener 100 o más canciones en un aparato de esos.

Una rocola o tragamonedas

Y así comenzó la era de los discos de 45, una era que duró 40 años. Antes de la cinta de casete, el CD y el reproductor de MP3, los discos de 45 eran el medio de música personal portátil perfecto.

Y eran muy baratos, menos de un dólar cada uno. Se podían coleccionar, compartir e intercambiar con amigos. Además, llegaron los tocadiscos portátiles que funcionaban con baterías, lo que permitía llevar la música a cualquier parte.

Tocadiscos portátil a baterías

Los discos de 45 tenían otra característica única: el centro era mucho más amplio que el de los discos tradicionales. Esto se debió al diseño original del changer creado por la RCA, que al ser más ancho facilitaba la colocación del disco.

Sin embargo, en el Reino Unido, Japón y algunos países europeos, los discos de 45 se prensaron con centros desmontables. De esta manera podían usarse en tocadiscos tradicionales, pero si se quería usar un changer, se desprendía el centro fácilmente con un simple apretón con los dedos.

Disco de 45 RPM con centro desprendible

El disco ‘sencillo’

Gracias al disco de 45, la gente ya no tenía que comprar el álbum completo sino las canciones que le gustaban. Es decir, en lugar de tener un disco con muchas canciones, podía tener uno con una sola canción, es decir, un ‘sencillo’ o ‘single’.

Así se podía tener más música de artistas diferentes y por eso se volvieron muy populares en los años 50, especialmente con la llegada del rocanrol.

Las casas disqueras encontraron allí un verdadero filón de oro. Para tantear el ambiente antes de lanzar un disco de larga duración, se idearon los discos ‘sencillos’: se buscaba la mejor canción del álbum para promocionarlo. Se llevaba a las emisoras de radio, que ponían de moda la canción, y la gente corría a las tiendas a comprarlos, y luego de ‘probar’ esa nueva producción, querrían comprar el álbum completo.

Disco sencillo de 45 RPM

De esta manera se fueron creando listas de popularidad con las canciones más vendidas o de las que más sonaban en las rocolas, primero, y en la radio, después. Llegar al primer lugar de popularidad y ventas se volvió el objetivo de los artistas, impulsados por las certificaciones de ‘Disco de Oro’ o de ‘Platino’ por sus ventas millonarias.

Lo normal en un disco sencillo es que por la cara A viniera el éxito que se pretendía lanzar y por el lado B una canción de relleno, sin mucho potencial. De hecho, algunas veces se ponía una grabación en vivo del mismo tema o, inclusive, una versión instrumental.

El uso del disco sencillo se popularizó de tal forma que incluso comenzaron a presentarse versiones en casetes, en los años 70 y 80, y en CD, en los años 90. Incluso, gracias a la moda de la música Disco de los años 70, se crearon los maxi-singles, que tenían un diámetro de 30 centímetros, un tamaño similar al de los long plays y que podían contener versiones extensas de las canciones.

Estos maxi-singles se volvieron muy populares entre los disc-jockeys que hacen mezclas de música, y el formato ha subsistido hasta nuestros días.

La evolución del disco sencillo

Según el New York Times, el año pico para para la venta de discos sencillos de 45 RPM fue fue 1974, cuando se vendieron 200 millones solo en Estados Unidos. Pero a principios de los años ochenta, los discos de 45 comenzaron a sufrir una muerte lenta y triste.

La llegada de los archivos musicales en formato MP3 llevó, en principio, casi a la muerte de la industria discográfica gracias a sitios de intercambio gratuito de archivos como Napster, Ares, eMule y Kazaa.

La piratería aumentó de manera desenfrenada. La gente, que antes creía que el valor de una canción estaba en el formato material en el que venía impreso, empezó a creer que al no tener que pagar por el vinilo, por el casete o el CD, la música, ese elemento intangible, no tenía valor.

Desconocían todos los costos de producción y promoción, pero, sobre todo, dejaron de valorar el trabajo artístico de creación, producción e interpretación de los artistas.

Los grandes representantes de la industria se vieron atacados, de un momento a otro, por la piratería, y vieron morir el negocio. Por eso enfilaron sus baterías a costosas batallas legales contra los sitios que compartían la música de forma gratuita. Sin embargo, el daño ya estaba hecho.

Y el rescate llegó, de un momento a otro, gracias a Apple y su invento del iPod.

El primer iPod de Apple
(Foto: iphoneros.com)

Ahora la gente podía comprar las canciones de manera legal, con excelente calidad de sonido, y reproducirla en esos pequeños aparatos que podían llevar a todas partes.

Al iPod le siguió Pandora, que reproducía música en streaming, y luego llegaron servicios como Spotify, Deezer, Google Music y YouTube, que han tenido crecimientos exponenciales basados en la reproducción de sencillos mediante suscripciones gratuitas a cambio de publicidad o mediante el pago de suscripciones en efectivo.

Conclusión

Para quienes vivimos la radio antes de la era digital, y particularmente quienes trabajamos con música Anglo, recordamos con mucha nostalgia el uso de esos discos de 45 por su fácil manejo y capacidad de almacenamiento.

Es indudable que su existencia ha sido la salvación de la industria de la música.

COMPARTIR

2 COMENTARIOS

  1. Tito tú como siempre tan oportuno con tus artículos. He de confesarte, que nunca me gustaron esos disquitos; de hecho, los vi como una pesadilla con la que mis padres se salían por las ramas cuando yo quería un album completo como fue el caso de Danjerous de Michael (ahí me disculparás la ortografía con el Inglés). Me fastidiaba esa repetidera y cambiadera de esos disquitos, ya que la accesibilidad no era buena y no aprendí a programar esos bracitos para cambiar en automático. 🙁

    • Gracias por tus comentarios, Luz Ángela. Es cierto lo que dices: esos discos fueron creados para no tener que comprar el álbum completo. Y con respecto a lo de estar cambiando de discos, para eso inventaron los ‘changers’. Lo que pasa es que había que tener tocadiscos (o tornamesas) que lo permitieran. Su manejo era muy sencillo. Solo había que ponerlos uno encima del otro. Apenas terminaba de sonar el primero, el brazo se devolvía y accionaba una pequeña cejilla que dejaba caer el siguiente para empezar a tocarlo.

Agrega un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here