El diexismo: el pasatiempo de escuchar e identificar emisoras de otras regiones

Quienes trabajamos en radio siempre hemos soñado con que nuestras transmisiones sean escuchadas no solo en nuestra región sino en otros rincones del planeta.

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El placer de escuchar emisoras de otros países en receptores analógicos.

Una de las muchas novelas del escritor colombiano David Sánchez Juliao habla del acontecimiento que, en la vida real, marcó para siempre la bucólica existencia de una ciudad pequeña llamada Lorica, en la costa Caribe: la inauguración de la estación de radio que alteró para siempre los sentimientos de miles de anónimos habitantes para quienes, escuchar a un locutor que hablaba de personas, cosas, sitios y acontecimientos que estaban a pocos pasos de distancia, bajo el sol desesperante, ya era demasiado.

Ese libro se llama «Buenos días, América» y el nombre hace referencia a una mulata que traía locos a todos en Lorica, con su ropa escasa y apretada, con su melena lacia y sus ojos profundos, conocedora de todos los estragos que causaba, pero es también la historia de la radio colombiana, con sus tropiezos y sus momentos sublimes y ridículos, sus trasnochadores, su sentimiento de lo nacionalista y lo cursi, su solidaridad humana y también todo el espectáculo de circo que hay detrás de una simple palabra pronunciada por un micrófono.

Portada del libro «Buenos días, América»

La revista Semana describía a su protagonista, ‘El Pupi’, como un hombre lanzado a la fama al convertirse en el locutor de Radio Progreso de Córdoba, la emisora de Lorica, un personaje vivo, lleno de contradicciones y vacíos, angustiado y soñador.

‘El Pupi’ (llamaba ‘pupilos’ a los demás), se sentía todo un catedrático, era locuaz, sentía una fascinación morbosa hacia la palabra, exhibía una pirotecnia verbal que nadie podía frenar, soltaba rumores y comentarios malintencionados.

Además, desarrollaba lo que en la novela se convierte en una de las zonas más entretenidas: el estilo muy personal para las cuñas, jugando con el doble sentido, trastocando identidades, vulgarizando ciertas situaciones y burlándose de todos, desde el Nuncio hasta Beethoven, pasando por los ricos Lavalle y los intelectuales del pueblo.

Quienes gozan más con esta lectura son los habitantes de los pueblos donde las emisoras de radio son y seguirán siendo durante mucho tiempo el eje vital de todos los días.

Como se sabe, en las emisoras de pueblo no hay nacimiento, muerte, matrimonio, cumpleaños, compra, venta, transacción sentimental o comercial, viaje, inauguración y, en fin, no hay acto particular o comunitario que pueda existir sin la presencia de la radio, sin que ésta lo registre y, sobre todo, a la manera de ‘El Pupi’, este hombre enamorado de una muchacha que resume las obsesiones eróticas de Sánchez Juliao.

Lo más interesante de Sánchez Juliao, quien falleció el 9 de febrero de 2011, es que sus libros también los grabó en casetes con su propia voz, así que pueden ser escuchados a manera de audiolibro, lo que le da una dimensión más amplia gracias a su tono, su acento y la forma divertida con la que narra la historia.

¿Y de dónde viene el título del libro? Según la ficción, ‘El Pupi’ saludaba de manera inocente y optimista a su audiencia todos los días de esta forma: “Desde Lorica, ciudad antigua y señorial, a orillas del Sinú y sobre la costa del Caribe, transmite R.P.C. con un kilovatio de potencia en antena. ¡Buenos días, América!

Lo divertido es que creía que con solo un kilovatio de potencia en antena podría ser escuchado en toda América… aunque eso no es del todo falso.

La pasión por escuchar emisoras de otras regiones

Lo cierto es que quienes trabajamos en radio siempre hemos soñado con que nuestras transmisiones sean escuchadas no solo en nuestra región sino en otros rincones del planeta.

Solo hay que mirar la satisfacción de quienes hacen radio online cuando ven que buena parte de sus oyentes provienen de otros países, incluso donde el lenguaje oficial no es el español.

Y quienes vivimos la pasión de la radio, muchas veces hemos disfrutado al buscar emisoras de otros países con nuestros tradicionales receptores.

Actualmente estoy viviendo en un remoto pueblo de la Riviera Maya. Un lugar situado a unos 15 kilómetros de Playa del Carmen, a 40 de Tulum y a unos 70 de Cancún.

A pesar de estar relativamente cerca de esos centros turísticos solo recibo una señal de radio. Y lo más curioso es que no llega desde esas ciudades sino desde una isla que queda a unos 20 kilómetros de distancia frente de mi casa: Cozumel.

Una de las ventajas de vivir frente al mar es que, además de radio El Sol de Cozumel, en la noche puedo captar emisoras de A.M. de otros países, particularmente de Cuba, que está a menos de 350 kilómetros, y de la Florida en los Estados Unidos, que está a unos 650 kilómetros.

Me entretengo en las noches escuchando la señal de Radio Reloj y Radio Rebelde de Cuba e incluso de Radio Martí, la emisora que crearon los estadounidenses para enviar sus mensajes anticomunistas a la isla.

La señal se desvanece, chasquea, tiene interferencias, se afecta con los cambios atmosféricos y, muchas veces, entra en un batido cuando dos o más emisoras están luchando por llegar a mi radio en la misma frecuencia.

Es cierto: hoy existen grandes herramientas gratuitas de internet para escuchar radios lejanas, de cualquier lugar del mundo. Claro que las utilizo, me entretengo y aprendo bastante escuchándolas, pero siendo una persona que ha trabajado en radio por más de 45 años, aún sigo vibrando cuando mi receptor tradicional capta una señal inesperada.

Y parece que no soy el único.

Qué es el ‘diexismo

Desde que se inventó la radio ha existido un pasatiempo consistente en escuchar emisoras de otras latitudes. A ese hobby se le conoce como ‘diexismo’, un término que proviene del uso de las letras DX, que son la abreviatura telegráfica para hablar de algo ‘distante’.

En ocasiones anteriores he comentado cómo, junto a mi amigo y colega Donnie Miranda, nos sentábamos a escuchar emisoras de otros países. Él tenía un poderoso radio transcontinental marca Zenith, y yo lo hacía en el radio Motorola de 3 bandas del carro de la casa.

De esta forma no solo tratábamos de sintonizar emisoras de Estados Unidos e Inglaterra sino también de países vecinos. Las que más recuerdo, y que posiblemente influyeron en mis ganas de hacer radio, fueron Radio Barquisimeto, “La Internacional”, y Radio Juventud de la misma ciudad venezolana.

Banderín de Radio Barquisimeto de Venezuela

Con Donnie, y antes de empezar a hacer radio a mediados de los años 70, comprábamos alambre de antena y lo colgábamos de manera artesanal del techo o lo amarrábamos entre dos largas varas de guadua (bambú), de forma que las señales pudieran ser escuchadas de manera más nítida.

Nada parecido a los sofisticados equipos con los que cuentan los diexistas profesionales.

La práctica del DX surgió durante los primeros días de la radiodifusión. Los oyentes enviaban «informes de recepción» a las estaciones de radiodifusión con la esperanza de obtener un acuse de recibo por escrito o una postal que sirviera para verificar oficialmente que habían escuchado una estación distante.

De allí viene la tradicional frase usada hoy en día por muchos locutores: “Reporte de sintonía”.

A ese reporte se le llamaba “QSL”, que en el código Q de tres letras usado en la radio y en la aeronáutica significa “recibido”.

La recopilación de estas tarjetas se hizo popular entre los radioescuchas en las décadas de 1920 y 1930, y las primeras emisoras solían utilizar los informes de recepción para evaluar la eficacia de sus transmisiones.

Por ejemplo, estando en La Voz del Cine, una emisora de Medellín de solo 1 kilovatio de potencia, recibimos varios QSL. Cada reporte traía una carta del radioescucha y, generalmente, un billete de un dólar que servía para pagar el correo del reporte que nosotros les enviábamos.

QSL o Reporte de Sintonía de un oyente en Noruega de una emisora de AM de Medellín, Colombia.

Aunque las transmisiones internacionales de onda corta están disminuyendo, el DX sigue siendo popular entre los aficionados.

Los primeros diexistas, que a menudo usaban equipos de cristal hechos en casa y antenas largas de cable, encontraban pocas pero muy distantes emisoras. Las bandas estaban muy descongestionadas, así que era fácil escuchar las señales de las estaciones más poderosas, pero las más débiles requerían una sintonización más precisa o un mejor equipo de recepción.

En 1941 se reservaron sesenta frecuencias de onda media en virtud del Acuerdo de Radiodifusión Regional de América del Norte (NARBA, por sus siglas en inglés) para uso nocturno por solo una, dos o tres estaciones de AM específicas, que cubrían un área amplia a través de la propagación de las ondas magnéticas, especialmente en las noches.

A estas frecuencias se les dio el nombre de ‘Clear Channels’ o ‘Canales libres’, y gracias a ese acuerdo internacional se garantiza la viabilidad del servicio de radio entre países o entre continentes y se aplica a través de una serie de tratados y leyes estatutarias.

En Colombia y otros países de Latinoamérica se les conocía como ‘Canales o frecuencias preferenciales’.

Para la década de 1950, y continuando hasta mediados de los años 70, muchas de las estaciones de «Canales libres» más poderosas de América del Norte, como KDKA, WLW, CKLW, CHUM, WABC, WJR, WLS, WKBW, KFI, KAAY, KSL y varias emisoras mexicanas de la frontera con Estados Unidos comenzaron a bombardear el espectro con formatos Top 40, incluyendo los disc-jockeys más populares del momento.

Mientras la mayoría de las estaciones de radio AM locales más pequeñas tenían que apagar su señal por la noche, las grandes estaciones de 50 kW tenían oyentes leales a cientos de kilómetros de distancia.

La popularidad de hacer DX en la banda de onda media fue disminuyendo a medida que los formatos de música popular migraron rápidamente a la radio FM a partir de la década de 1970.

Fuera de Estados Unidos y Australia, la mayoría de las transmisiones de radio que se escuchaban en onda corta y onda larga se realizaban en forma de redes sincrónicas de emisoras operadas por el estado, que operaban con cientos, incluso miles de kilovatios de potencia.

Y aunque era relativamente fácil captar la señal de emisoras como la BBC, La Voz de los Estados Unidos de América, la Radio Nacional de España, Radio France International y la Deustche Welle de Alemania entre otras, las estaciones de menor potencia o las señales transoceánicas ocasionales eran también muy populares.

Especialmente durante tiempos de guerra y conflictos, la recepción de emisoras internacionales, cuyas señales se propagan por todo el mundo en las bandas de onda corta, ha sido popular tanto entre los oyentes casuales como entre los aficionados al DX.

QSL de Radio Makassar de Indonesia en tiempos de guerra
(Foto: «The Early Shortwave Stations: A Broadcasting History Through 1945»)

Con el aumento de la popularidad de la transmisión de audio a través de Internet, muchas emisoras internacionales (incluidas la BBC y la Voice of America) han reducido sus transmisiones de onda corta. Las emisoras religiosas misioneras todavía hacen un uso extensivo de esa banda para llegar a los países menos desarrollados de todo el mundo.

Además de las emisoras internacionales, las bandas de onda corta también albergan comunicaciones militares, RTTY (radioteletipos), radioaficionados, emisoras piratas y misteriosas transmisiones de estaciones de números, como las que mencioné en un artículo llamado “Algunas de las emisoras de radio más extrañas”.

Muchas de estas señales se transmiten en modo de banda lateral única, lo que requiere el uso de receptores especializados más adecuados para el DX que para la escucha casual.

Sin embargo, parte de la diversión está en captar emisoras de onda media, es decir, de la tradicional banda de AM. De hecho, también he contado en artículos anteriores cómo viajaba con Donnie Miranda a Cartagena a sintonizar emisoras de AM del área de Miami.

Hay muchos clubes de DX en muchos países del mundo y existen muchos entusiastas de la radio que son miembros de esos clubes. Son lugares útiles para encontrar información sobre noticias actualizadas relacionadas con la radio internacional.

Muchos de ellos también disfrutan de eventos sociales. Realizan convenciones y reuniones en las que se discuten diferentes temas, se actualizan con sus hallazgos y comparten sus experiencias, especialmente acerca de las innovaciones y los tipos de equipos que utilizan.

Reportes de sintonía

Tal como lo mencioné más arriba, uno de los aspectos interesantes del DXing como pasatiempo es recopilar tarjetas QSL que confirman el informe de recepción del oyente (a veces llamado informe SINPO).

Por lo general, una tarjeta QSL tendrá una imagen en un lado y los datos de recepción en el otro, similar a una postal. La mayoría de las emisoras utilizan imágenes y mensajes que muestran la cultura o la vida tecnológica de su país.

En cuanto a los reportes SINPO, lo primer es entender el significado de estas siglas.

S – (Signal): Intensidad de la señal

I – (Inteference): Interferencia con otras estaciones o emisoras

N – (Noise): Relación de ruido en la señal recibida

P – (Propagation): Propagación (altibajos de la recepción)

O – (Other): Mérito general

A cada aspecto se le da una calificación de 1 a 5, donde ‘1’ significa que la calidad fue muy mala y ‘5’ muy buena.

Explicación del Reporte SINPO

Aunque se trata de una medida subjetiva, con la práctica la clasificación se vuelve más coherente y una emisión en particular puede ser evaluada por varios oyentes de la misma zona, en cuyo caso la emisora ​​podría usar este informe para evaluar la correspondencia entre los informes.

Después de escuchar una transmisión, el oyente escribe un informe con valores SINPO, que generalmente incluye su ubicación geográfica (llamada QTH en terminología de radioaficionados) en longitud y latitud, los tipos de receptor y antenas utilizados, la frecuencia en la que se escuchó la transmisión, una breve descripción del programa escuchado, su opinión al respecto, sugerencias si las hubiera, etc.

El oyente puede enviar el informe a la emisora, ya sea por correo postal o por correo electrónico, y solicitarles verificación (QSL).

Además del reporte SINPO, también existen otro tipo de reportes:

a. El informe SIO, que no califica el ruido (N) ni la propagación (P).

b. La calificación en una escala de 1 a 3 (en lugar de 1 a 5)

c. El informe SINFO, donde la F significa ‘desvanecimiento’ (Fading).

Equipos usados para hacer DX

Los equipos de radio utilizados para DX van desde receptores portátiles económicos hasta equipos de lujo que cuestan miles de dólares. Usando un simple receptor de radio AM uno puede escuchar fácilmente señales de estaciones poderosas que se propagan a cientos de kilómetros por la noche.

Eso, por ejemplo, es lo que hago yo desde mi casa.

Pero también es posible conseguir receptores económicos de onda corta que pueden recibir señales emitidas desde varios países durante cualquier momento del día.

Sin embargo, los aficionados serios utilizan receptores más elaborados, diseñados específicamente para captar señales distantes y, a menudo, construyen sus propias antenas diseñadas para una banda de frecuencia específica.

Entre quienes practican este pasatiempo hay mucha discusión acerca de los méritos que podrían ganar quienes usan receptores de onda corta baratos frente a los que usan equipos mucho más profesionales y costosos.

Pero además de los tradicionales, también existe otro tipo de receptores de radio instalados en computadores. No se trata de captar emisoras por internet a través de sitios como TuneIn o Radio Garden sino de la instalación de softwares especiales (mixers, filtros, amplificadores, moduladores y demoduladores, detectores, etc.) que interactúan con el hardware.

A esos programas se les llama Radio Definida por Software (SDR, por sus siglas en inglés), cuyas capacidades, que han evolucionado gracias a la electrónica digital, hacen prácticos muchos procesos que antes solo eran posibles en la teoría.

Un sistema SDR básico puede consistir en una computadora personal equipada con una tarjeta de sonido u otro convertidor de analógico a digital, precedido por algún tipo de interfaz de Radio Frecuencia (RF).

Cantidades significativas de procesamiento de señales se transfieren al procesador de propósito general, en lugar de realizarse en el hardware de propósito especial (circuitos electrónicos).

Este diseño produce una radio que puede recibir y transmitir protocolos de radio muy diferentes (a veces denominados ‘señales de onda’) basándose únicamente en el software utilizado.

En este enlace podrá conocer algunos de los softwares utilizados para escuchar Radio Definida por Software: 10 Popular Software Defined Radios (SDRs) of 2021

En general, un buen computador con uno de estos sistemas podrá «escuchar» casi lo mismo que lo que puede captar un receptor de alto rendimiento muy caro. La diferencia entre los dos tipos entra en juego durante condiciones difíciles de recepción o banda.

El receptor costoso tendrá más opciones de filtrado y, por lo general, un mejor bloqueo de interferencia de canales adyacentes, lo que a veces resulta en la diferencia de poder recibir o no una señal en malas condiciones.

La recepción de transmisiones internacionales rara vez muestra una diferencia notable entre las dos opciones.

Otra tendencia reciente es que el aficionado emplee múltiples radios y antenas conectadas a un computador personal. A través de un software avanzado de control de radio, las emisoras se pueden agrupar automáticamente, de modo que al captar una se puedan sintonizar todas las demás del grupo.

Esta técnica de DX a veces se denomina ‘recepción de diversidad’ y facilita la comparación entre la calidad de recepción de diferentes antenas y receptores para una señal determinada.

Conclusión

Para quienes nacimos antes de la era digital, siempre será un placer escuchar radio en receptores tradicionales analógicos. Aunque actualmente los más jóvenes prefieren sintonizar sus emisoras favoritas a través de internet, para nosotros, los más viejos, nada iguala la sensación de lograr captar una señal desconocida a través de un radio analógico tradicional.

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