La radio Streaming ha tenido un gran crecimiento

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Las radiodifusoras que entienden la trayectoria de los medios de comunicación saben que está ocurriendo un fenómeno de transformación, donde las personas están utilizando dispositivos digitales. Es poca la audiencia que escucha en tiempo real un programa en una «radio normal».  Pero cada vez hay más oyentes que encuentran contenidos en aplicaciones, altavoces inteligentes y otros dispositivos o acceden a los «mejores momentos» y otros contenidos a la carta, según su conveniencia.

Sí, los niveles de uso de la radio han descendido a nivel terrestre, debido en gran parte a los efectos del aumento del desempleo, la reducción de los desplazamientos y los niveles récord de trabajo desde casa. Sin embargo, estas personas han descubierto que pueden escuchar la radio a través de aplicaciones móviles, altavoces inteligentes, sistemas de altavoces Bluetooth e incluso en televisores conectados a Internet.

Por otra parte, las clasificaciones se inclinan por el consumo AM/FM tanto de contenidos televisivos como radiofónicos, mientras que el uso digital queda siempre un párrafo más abajo.

Tal vez no le tomen importancia debida porque los únicos que se preocupan por dónde vemos (o cómo escuchamos) son los que están dentro del negocio: las emisoras, los anunciantes, las empresas de clasificación.

Para la gente normal, no importa cómo disfrutar del contenido, ya sea un partido de fútbol, un programa de entrevistas o un programa matutino, siempre que lo encuentren y lo consuman.

Por eso, cuando utilizamos un asterisco para describir las cifras del streaming, perdemos la oportunidad de promover y comercializar el gran consumo que se está produciendo ahora.

En la radio, todavía nos fijamos principalmente en las cifras terrestres, y sólo echamos un vistazo a los totales de streaming o a los aumentos de los auriculares en los mercados PPM.  Y como resultado, las emisoras siguen siendo menos propensas a inclinarse por sus streams, promocionandolos, o incluso asegurándose de que siguen funcionando y sonando de forma competitiva.

Este puede ser un caso en el que los consumidores van por delante de las empresas de comunicación. A medida que la pandemia se extiende, nos damos cuenta cómo las personas mayores se han visto obligadas a agudizar sus habilidades tecnológicas: descargando aplicaciones, conectando altavoces Bluetooth, emparejando sus teléfonos en sus coches y uniéndose a las vacaciones de Zoom con familiares y amigos.

Cuando los creadores de contenidos y los vendedores hacen que su programación sea accesible a un número cada vez mayor de fans, es una victoria tanto para los consumidores como para los anunciantes.

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