Showprep – Insólitas 27 de Mayo

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FUE AL MÉDICO POR UN DOLOR DE ESPALDA Y DESCUBRIÓ QUE NO TENÍA 2 RIÑONES, ¡SINO 3!

Le ocurrió a un brasileño de 38 años que acudió al Hospital do Rim, en São Paulo, donde le hicieron una tomografía computarizada para evaluar el área afectada. El examen reveló que el dolor del hombre era provocado por una hernia discal, informó Live Science, citando un artículo publicado en The New England Journal of Medicine (NEJM). De acuerdo con la Clínia Mayo, una hernia discal se produce cuando hay un problema con uno de los discos que se encuentran en las vértebras de la espina dorsal.Esto no fue lo único que llamó la atención de los médicos: con la tomografía, ellos descubrieron que el paciente tenía tres riñones; uno de ellos (el del lado izquierdo) se veía normal, mientras que los otros 2 estaban fusionados “cerca de la pelvis”, indicó el portal especializado.

A pesar de esa anomalía, el hombre nunca presentó ningún problema renal y sus riñones “parecían funcionar con normalidad”, señaló el mismo medio. De acuerdo con Live Science, solo se han reportado 100 casos como este “en la literatura médica”, y se cree que esta anomalía “surge durante el desarrollo embrionario, cuando una estructura que generalmente forma un solo riñón se divide en dos”. Al final, el paciente no necesitó atención por sus tres riñones, pero los médicos sí le recetaron analgésicos para su dolor de espalda, concluyó el portal.

EN ALEMANIA CERVECERÍA REGALA LO QUE NO PUEDE VENDER

El propietario  Franz Mast  dijo que necesitaba vaciar los tanques lo antes posible para llenarlos nuevamente con cerveza fresca y así estar listos para cuando se vuelvan a abrir los bares. Incapaz de poder realizar entregas en los hoteles y restaurantes cerrados debido a las restricciones para frenar la propagación del coronavirus, una cervecería alemana regaló unos 2 600 litros de cerveza. En vez de tirarla a la basura, los propietarios de la cervecería Willinger, en el estado occidental de Hesse, decidieron repartir gratuitamente la cerveza rubia y negra. El propietario  Franz Mast  dijo que necesitaba vaciar los tanques lo antes posible para llenarlos nuevamente con cerveza fresca y así estar listos para cuando se vuelvan a abrir los bares.

La medida resultó. Docenas de personas hicieron fila pacientemente fuera de la cervecería, usando mascarillas y siguiendo las recomendaciones de distanciamiento social. Muchos llevaron cubos y cajas llenas a casa. “También queremos agradecer a la gente, y esperamos que sean tan solidarios una vez que reabramos, que vengan aquí, nos recomienden”, dijo Mast a Reuters Televisión. La asociación Deutsche Brauer Bund advirtió que los cerveceros enfrentan un colapso en las ventas debido a una caída en las exportaciones, especialmente a China e Italia. El encierro en casa, en tanto, ha mantenido cerrados los restaurantes y bares, y los estadios de fútbol vacíos. El Oktoberfest de Baviera, el festival de cerveza más grande del mundo, fue cancelado. Inicialmente, la cervecería había planeado entregar 540 litros el jueves, pero esa cantidad desapareció en cuestión de horas. “Espero que ayude a la cervecería, es por eso que estamos aquí. De esta manera, hoy podemos sentarnos en el jardín, al sol, y tomar una buena cerveza Willinger”, dijo la cliente Natalie Julius.


SUDAFRICANO CUMPLE 116 AÑOS

El sudafricano Fredie Blom, que hace más de cien años perdió a su hermana por la “gripe española”, celebró este viernes su 116º cumpleaños en Ciudad del Cabo, en plena pandemia de coronavirus. “Viví tanto tiempo por la gracia de Dios. Él es rey, es el que nos lo da todo”, dijo. Fredie Blom nació en Adelaide, en la provincia del Cabo Oriental, en 1904, como demuestra su certificado de nacimiento que sigue conservando. Este documento podría convertirle en el hombre más viejo del mundo. En marzo el libro Guinness de los récords designó al británico Bob Weighton como el decano de la humanidad, pero tiene 112 años.

El centenario sudafricano no vive su primera pandemia. Todavía se acuerda de la gripe española que dejó 50 millones de muertos. “Me acuerdo, fue en 1918. Perdí a mi hermana”, dice. El anciano, confinado igual que los 57 millones de habitantes de Sudáfrica, no parece preocupado ni por el coronavirus ni por lo que pasa en el mundo. Con un cigarrillo en la mano, se queja de la prohibición de vender tabaco dictada por el presidente Cyril Ramaphosa.  “No sabe lo que hace”, asegura, diciendo que le habría gustado tener tabaco como regalo de cumpleaños. Decidió dejar de ir al médico hace más de dos años, cansado de que le “pincharan”. “Ahora solo toma dos aspirinas al día, a veces me roba mis pastillas”, dice su esposa, de 86 años, Jeannette, con la que no tuvo hijos. Durante toda su vida, Fredie Blom fue agricultor en Ciudad del Cabo y ahora pasa la mayoría de su tiempo trabajando en el jardín o mirando la televisión.

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