Cómo evitar muletillas y palabras de relleno

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No se estrese tratando de acabar con las muletillas.

Si usted escucha con atención la grabación de uno de sus turnos al aire probablemente notará que puede estar usando palabras de relleno o muletillas como «eh», «pues», “así que”, “estén pendientes”, “por supuesto”, “listo” y muchas otras parecidas.

Este problema es más común de lo que uno piensa, pero lo primero que hay que hacer es darse cuenta de ese error y tratar de solucionarlo. Puede sonar a cliché, pero el primer paso para corregir algo es admitir que uno tiene un problema.

En general, usamos palabras de relleno y muletillas porque no sabemos con qué seguir y estamos pensando. Tal vez estamos buscando la palabra correcta, o necesitamos detenernos y formular nuestra próxima frase.

A menudo las usamos para ‘pedir permiso’ o advertirles a los compañeros de mesa que queremos hablar, tengamos o no algo que decir en ese momento.

Las razones específicas pueden ser diferentes de persona a persona, pero a continuación voy a presentar algunos consejos generales que podrían ayudar a minimizar las muletillas y palabras de relleno.

Primero: relájese

Aunque es importante evitar las muletillas, tampoco es que se vaya a acabar el mundo por usarlas. Cuanto más estresado usted se sienta, más ansioso y nervioso va a sonar, que es en realidad lo que estamos tratando de evitar.

Está bien dejar escapar algunas palabras de relleno de vez en cuando. Después de todo, es algo natural cuando uno habla. Nadie va a pensar mal de usted si ocasionalmente se le sale un “eh”.

El objetivo es evitar decirlo cada tres palabras. Suelte los hombros, rote su cabeza hacia los lados y relájese un poco.

Piense antes de hablar

Si está en una conversación o en un debate con alguien y trata de responder lo antes posible, probablemente terminará usando más palabras de relleno. Más bien, haga una pausa para pensar en lo que va a decir de forma que pueda hilar sus ideas.

Es posible que usted esté preocupado porque pueda haber un momento de silencio al aire, pero así fluyen las conversaciones en la vida real. No tiene que ser una voz pegada de la otra, como empatando canciones.

Acostúmbrese un poco más a las pausas, a los momentos de silencio. No es ningún pecado hacer una pausa antes de responder y, por el contrario, puede ser una forma de ayudar a reducir esas muletillas. El Harvard Extension Blog recomienda: pausar, pensar, responder.

Preocuparse constantemente por sus «eh» y «estén pendientes» cuando hable solo le causará estrés. Sin embargo, es muy posible que si usted logra reemplazar esas palabras de relleno con pausas, podría mejorar su locución.

Recuerde: la mejor pausa que usted puede hacer es la de antes de comenzar a hablar.

Vaya más despacio

Este es un error muy común en los disc-jockeys y locutores de emisoras musicales, a quienes nos dijeron que deberíamos hablar muy rápido.

No tenga miedo de bajar la velocidad un poco al hablar. Si usted habla demasiado rápido es probable que se quede sin palabras, especialmente si aún no ha descubierto qué es lo que va a decir a continuación.

Si su boca se mueve más rápido que su cerebro, va a terminar usando muchas más palabras de relleno. Si disminuye la velocidad, no solo evitará el relleno sino que lo que dice será mucho más coherente y fácil de entender para sus oyentes.

Aquí aplica otra frase de cajón: “De la velocidad no queda sino el cansancio”.

Escúchese (Aircheck)

Como sugerí al principio y, tal como lo he recomendado en varios de mis artículos, tómese un tiempo para escucharse hablar y tratar de descubrir cuáles son sus palabras de relleno más comunes y en qué momento las usa.

Ya había puesto el ejemplo de Carlos Montoya, conductor de ‘La hora del regreso’ de W Radio, a quien tuve la oportunidad de ver cómo mejoraba su locución al grabar sus intervenciones al aire cuando estaba en Radioactiva, por allá a mediados de los años 90.

Usaba la grabadora de cassettes de mi oficina para grabar cada intervención y las escuchaba con atención mientras sonaban una o dos canciones. Luego, antes de volver a salir al aire, ponía a grabar de nuevo y regresaba a escuchar su locución.

Día tras día, turno tras turno, locución tras locución repetía este ritual. Esta fue una de las formas de convertirse en una de las voces comerciales más importantes del país.

Ahora, si le da pereza grabarse o no tiene cómo hacerlo (hoy en día hay muchas herramientas), podría usar esta técnica: póngase un “cauchito” (banda elástica) en su muñeca y cámbiela de mano cada vez que se dé cuenta de que comete este error.

Incluso puede pedirle a un compañero de trabajo -alguien de la mesa, al productor o al operador de audio- que lo escuche con atención y que levante la mano cada vez que usted caiga en la trampa.

Practicar, practicar y practicar

Otra frase de cajón dice que “la práctica hace al maestro”. Y es que, definitivamente, la mejor manera de conseguir algo es practicar, practicar y practicar.

Ya sea que esto implique ganarse arañazos con los ‘cauchitos’ o simplemente recordarse a sí mismo que debe desacelerar su locución con más frecuencia, eventualmente esto dejará de ser menos una tarea y se convertirá en algo cada vez más natural.

Conclusión

No se deje frustrar demasiado por las palabras de relleno y las muletillas. Como dije arriba, cuanto más estresado usted esté al respecto, peor lo hará. Por eso, trate de hacer un esfuerzo consciente (pero no obsesivo) para reducirlas. De esta forma usted sonará más seguro y profesional.

A la mayoría de los oyentes no les molesta que use una que otra palabra de relleno o muletilla aquí o allá, así que mientras las mantenga en un nivel aceptable, no habrá problemas ni motivo para estresarse.

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