Los 7 pecados mortales de la radio

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Usted puede convertirse en una verdadera «santidad» de la radio…

Siempre ando a la caza de temas para escribir, y procuro que sean de impacto real para quienes practican nuestra profesión.

Y aunque es importante hablar de temas de programación, mercadeo y estrategias, la mayoría de mis artículos está dirigida a quienes apenas están comenzando sus carreras en radio. La idea es dejar enseñanzas que ayuden a su crecimiento profesional.

Por eso, muchas de mis notas les hablan directamente a los locutores en ciernes, a quienes no tienen aún una gran experiencia, ya sea porque están recién ingresados en una emisora, están lanzando una radio online o están practicando para cuando se presente esa gran oportunidad.

En un artículo anterior ya les había presentado cuáles eran, según mi experiencia, “Los 7 pecados capitales de la radio”. Pero al buscar nuevas definiciones y ejemplos, me encontré con una nota escrita por Chris Jordan, experto en radio, computación, manejo de proyectos, educador y no sé cuántas especializaciones más.

De esta manera define los 7 pecados mortales de la radio:

Codicia

Este pecado nos pasa a menudo. El señor Jordan lo describe como esa incapacidad de reconocer cuándo se llega al clímax de una nota, sección, chiste o presentación en general. No saber cuándo parar y tratar de ir un paso más allá.

Y recomienda la «simplicidad». A menudo uno se encuentra, por ejemplo, en una llamada al aire que funciona a la perfección porque el oyente habla muy bien, es entretenido o interesante, pero en lugar de parar cuando termina y dejar a la gente con ganas de más, le da por sacar otra llamada.

Eso podría generar un anti-clímax que mataría el segmento. Si logró un punto alto, pare. No sea “codicioso”. Deje que el punto más alto de la nota sea lo mejor de ella. Si no lo hace dejará morir ese momento estelar.

Nada peor que alguien de la mesa suelte un buen apunte o chiste, todos suelten la carcajada, y en lugar de poner un jingle, un promo o una canción, se queden ahí en silencio diciendo, “…y, bueno, con qué seguimos…

Gula

El señor Jordan describe este pecado mortal como ese afán de preguntar demasiado, de dar demasiada información en una salida al aire, de querer demostrar que sabe mucho o que, simplemente, no sabe dónde parar.

Me pasa en México. Ya tengo un par de emisoras preferidas con muy buenos presentadores. Y suele pasar que en sus salidas me entero de cosas interesantes de artistas y cantantes, pero luego de dar esa información se ponen a leer otros datos biográficos, alargándose sin parar.

Yo puedo explicarles a mis oyentes que a Andy Montañez le dicen “El niño de Trastalleres” porque nació en un sector del barrio de Santurce en San Juan de Puerto Rico llamado así, y que ese sector se llama así porque allí estaban los talleres de mecánica del antiguo ferrocarril de Puerto Rico en el siglo XIX. ¡Listo! Y suelto la canción.

Lo que no debería hacer es seguir hablando de sus otros éxitos, o de los premios que ha ganado o de los miles de discos que ha vendido. Suficiente. Ya no más. No “engorde” la nota. Deje esos datos para otra salida y haga que sus oyentes queden con ganas de saber más.

En un turno de una emisora musical está bien contar pequeñas historias o datos poco conocidos de los artistas, pero no hay que contar una biografía completa, a no ser que sea un programa especial.

Por eso hay que planificar cada salida. Estar preparado y eliminar la grasa en su enfoque para obtener un excelente producto al aire. Llegue con una serie de buenas ideas y resúmalas en un par de frases realmente geniales.

Ira

Jordan describe este pecado mortal como uno en el que a la mayoría de los locutores novatos les gusta caer temprano en sus carreras.

Cuando se le pregunta a un joven «¿Por qué quiere entrar en la radio?» su respuesta, muchas veces, es «Porque quiero ser famoso«, «Porque quiero influenciar a miles y miles de personas con mi voz«.

Recuerdo que en mis inicios, cuando llegué a Bogotá y tuve la oportunidad de entrevistar a grandes personalidades del entretenimiento, me creía más importante que ellos y, muchas veces, ni los dejaba hablar por tratar de robarme el show.

Este enfoque es completamente narcisista y egoísta. Usted como locutor es simplemente un puente entre el público y la información y el entretenimiento. Su obligación es la de proporcionarle un servicio a su comunidad.

Pero muchos radiodifusores se confunden y creen, de manera equivocada, que son los oyentes quienes tienen que servirles a ellos porque son famosos.

Orgullo

A veces está bien deshacerse de las cosas que no funcionan. Es un error común apegarse demasiado a lo que uno hace y estar convencido de que todo lo que presenta es bueno.

Cuando una idea, contenido, una determinada forma de ejecución, etc. no funciona, no le dé temor de dejarlo. No lo haga más. Acepte con humildad que no funcionó, aunque al principio le haya parecido que era una buena idea.

Chris Jordan dice que uno tiene que convertirse en su peor crítico cuando está tratando de construir tanto una personalidad impecable al aire como el desempeño general, reevaluando constantemente lo que está haciendo. Hacer más de lo que funciona y menos de lo que no.

Cuando se fueron a la competencia los 3 humoristas más importantes del Morning Show que yo manejaba en los años 90, “La Locomotora” de Radioactiva, caí en el error de tratar de ser chistoso, y al final terminé “haciendo el oso”.

Yo estaba convencido que lo hacía bien, pero no demoré mucho en darme cuenta de que no era así. Y es que, a pesar de ser exitoso en un trabajo, uno no es bueno en todo, aunque sea el jefe.

El orgullo puede matar a un gran personaje de radio.

Lujuria

Hay locutores y presentadores que no piensan en nada más que en sus gustos personales, en lo que disfrutan y de lo que quieren hablar constantemente.

Al actuar de esta manera no solo no atrae a gran parte del público que escucha, sino que también se muestra ante los oyentes como una persona increíblemente miope y eventualmente irrelevante.

Es como si yo, al salir a almorzar con mis amigos, sólo hablara de mi pasión por los simuladores de vuelo. Creo que mis amigos comenzarían a sacar disculpas para no invitarme de nuevo.

Por eso, es posible que usted tenga las habilidades de presentación de un profesional, pero si desarrolla y presenta contenido basado solo en lo que a usted le gusta, su carrera será de corta duración.

Envidia

Intentar modelarse a sí mismo según el comportamiento o el estilo de otro locutor ​​es una tontería. También es una bobada tratar de competir directamente contra otro talento. Sin hablar de los perjuicios que eso le puede traer.

Hubo una época, en Medellín, en la que tuve una guerra contra un locutor de la competencia. Ambos nos tirábamos dardos y hasta insultos al aire. Eso no sólo les molestaba a los oyentes sino que perdí, temporalmente, a ese amigo.

Afortunadamente esa amistad se revitalizó y permanece, pero la gastritis quedó.

La razón por la que uno está en la radio como locutor es porque puede ofrecer un producto único, mejor que cualquier otro en su campo. Claro, usted no puede ser el mejor en todo, pero sí puede ser el mejor en su especialidad.

Pereza

Para mí, este es el peor de los 7 pecados mortales.

Esto, en radio, lo describe Mr. Jordan como “volverse complaciente con lo que uno hace”. Y advierte: “Nunca, nunca se vuelva complaciente: esto crea un locutor aburrido que produce contenido poco interesante que conduce a oyentes desinteresados”.

Siempre hay que estar reinventando la rueda. Hay que hacer más cosas, ser apasionado con lo que uno hace.

Como lo he repetido en múltiples ocasiones: lo más fácil es llegar al turno, abrir el micrófono y decir lo primero que se le ocurra. Pero ahí es donde empieza a gaguear, a repetir las mismas frases de siempre (“envíen sus saluditos”, “pidan sus canciones”, “síganme en redes sociales”, etc.).

Hay que preparar su turno o su programa. Trabajar antes de llegar a la emisora. Esforzarse por entregar contenidos relevantes y entretenidos.

Si no sabe de qué hablar o cómo preparar mejor su turno, le recomiendo estos artículos, cortos y fáciles de leer y aplicar. Solo hay que dar clic en cada título:

Cómo preparar su programa de radio

8 consejos para enriquecer sus historias y cautivar a su audiencia

20 consejos para mejorar su locución al aire

Más consejos para mejorar su puesta al aire

10 hábitos para ser un verdadero profesional de la Radio

Y recuerde que si quiere leer todos mis artículos anteriores solo tiene que dar clic en este enlace: https://radionotas.com/author/tito-lopez/

Conclusión

No está mal cometer un pecadillo aquí y allá, pero no se vaya por el mal camino, o se irá a las profundidades del infierno de la radio.

Haga un acto de sincera contrición. Arrepiéntase de sus pecados y prometa que no los va a volver a cometer. Aprenda de sus errores y verá que podrá convertirse en una especie de ‘santidad’ de la radio.

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