Licitación de frecuencias: de la alegría al desencanto

Todo el mundo queda mal parado con los resultados finales del proceso.

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La pasada licitación de frecuencias AM y FM logró despertar grandes expectativas. Muchos fueron los que se interesaron por obtener algunas de ellas y los participantes iban de grandes grupos a personas y organizaciones civiles.

Al finalizar la primera fase de la licitación, en marzo pasado, IFT anunció que las ofertas habían alcanzado un total de 1,445,850 millones de pesos, en promedio un 42% más de la suma de los valores mínimos de referencia. Grupo Radio Centro había ofrecido 250 millones de pesos por 5 frecuencias y un nuevo participante, llamado Tecnoradio, se había llevado 34 frecuencias al ofertar 288 millones de pesos.

Todo indicaba que la radio se mantenía como un medio vigente y fuerte y que IFT había logrado llevar a cabo un proceso limpio y exitoso.

Ayer, al cerrarse el plazo para el pago de contraprestaciones que se requería para obtener las estaciones licitadas, el panorama ha cambiado completamente.

Para empezar está el escándalo que se desató la semana pasada respecto a la participación de familiares de los dueños de Radiorama en Tecnoradio, un grupo desconocido que siempre estuvo en la mira, pues nadie se explicaba quiénes eran ni cómo habían irrumpido de manera tan decidida en la licitación.

Ayer la bomba acabó de estallar: Tecnoradio no pagó la contraprestación correspondiente. Las teorías al respecto son dos: que nunca pretendió pagarlas y sólo fue una maniobra de Radiorama para bloquear la llegada de mayor competencia, o que prefirió perder 41 millones de pesos a pagar la totalidad y luego ver cómo le eran retiradas las estaciones.

Pero Tecnoradio no fue el único que no pagó: Radio Centro no pagó por 3 de las 5 estaciones por las que pujó, y que suman casi 100 millones de pesos.

Núcleo Radio Mil no pagó 50 millones por las 2 frecuencias que ganó en Campeche.

Además hay otros pequeños participantes que tampoco cumplieron con el pago.

El saldo final de lo recaudado por IFT asciende a 783.6 millones de pesos, muy lejanos a los 1,445,850 iniciales.

Pero más allá de eso, el proceso ha quedado manchado y se señala la incapacidad del Instituto para investigar los lazos entre Tecnoradio y Radiorama.

También se le cuestiona si iniciará un proceso civil o penal en contra de Tecnoradio por falsedad de declaraciones o si quedará impune.

Y finalmente queda en duda qué pasará con las frecuencias que quedaron a la deriva. Aparentemente existe interés por 25 de ellas, y las otras 31 volverían a licitarse en diciembre de este año.

De cualquier manera, es muy triste que el proceso de licitación nos llevara, en efecto, de la alegría al desencanto.

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