Consejos para locutores de Claudia Segura

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Si luego de mucho pensarlo, grabarte en soliloquios frente al espejo, e incluso si descubriste que lo tuyo es el manejo de la voz, sea en la presentación de canciones, la conducción de temáticas habladas o en la interpretación dramatizada a través de la inflexión bucal, entonces aquí te van algunos tips que te llevarán a la mejora de tus recursos histriónicos de la voz:

  • La locución se llama “locución”, porque es un circuito de habla que nace en el lóbulo de la oreja… Sí, así como lo oyes: el circuito de la elocuencia requiere antes que nada aprender a escuchar, a nutrirte de todos los sonidos, los contenidos y de honrar las palabras que percibes de tu entorno… ¡No quieras audicionar si no empiezas por aprender a escuchar!
  • Para ejercer la actividad creativa de la locución debes aprender a respirar: Haz conciencia de que el aire entra a tus pulmones, pero también transita por cada órgano de tu cuerpo; aprenderás a meter el aire desde la nariz hasta la punta de tus pies… Uno es el arte de respirar cotidianamente y otro muy distinto es el arte de la respiración consiente: ¡Inspiras, retienes, modulas y suspiras… igualito que como hacen los poetas: respiras y luego te inspiras!.
  • Y puesto que el aire para un aparato fonador corpóreo –como es el que utiliza un locutor para expresarse– es lo más importante, debes de considerar que, tal y como nos lo decían nuestras abuelitas: las enfermedades entran por los pies, o por un aire colado… ¡Siempre, aunque sea un día soleado o no, usa bufanda, chalina, rebocito o cuellera una vez que termines tu actividad ante el micrófono.
  • Qué no te engañen, ¡el arte de saber improvisar es el acto menos improvisado que existe!: Los mejores pasajes de improvisación lograrán expresarse de tu cerebro hasta tu boca siempre que hayas estudiado y preparado tu tema con antelación. ¡No lo dejes a la suerte, prepara conscientemente lo que vas a decir, incluso en caso de emergencia!
  • Leer en voz alta no es lo mismo cuando debes seguir una lectura en la escuela que cuando lees con sentido interpretativo ante el micrófono. Si eres lector de noticias, de guiones dramatizados o incluso si tu tarea se centra en leer para un público, no te alarmes: sólo respira, deja que tus ojos se adelanten media palabra a tu voz; una vez que entiendas bien lo que dice en el texto, entonces emite las ideas.
  • En locución, que es la presentación y ambientación de contenidos en torno a los productos musicales, debes aprender a utilizar el ritmo, el color y el calor de tu voz. Una vez más, esto sólo se logra empezando por escuchar a los profesionales de la voz en acción.
  • En el arte de la voz no hay pero que valga: puedes alcanzar diferentes tonalidades, diversas interpretaciones dramatizadas de tu timbre, pero lo único cierto es que hay un sólo enemigo a vencer: tu propia pena ante los demás, o que en vez de usar tus cualidades vocales creas que para ser buen locutor hay que gritar, exagerar o engolar tu voz… ¡falso! La adecuada alocución es natural, se fortifica al respetar tu tono medio y realizar inflexiones interpretativas de tu voz con recursos del arte histriónico escénico.
  • Si de verdad la locución te late… ¡Tómatelo en serio: estudia cursos especializados de manejo de voz, vocalización, arte escénico o bien cursos de lectura en voz alta, creatividad de radio o incluso de guionismo o interpretación a través de la voz.

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